Pinceladas de tinta china

En el lienzo se dibuja una isLa que dormitaba

Ser o no ser (Anerol Meres) 1 octubre, 2013

Archivado en: Tintes — Cahokia Wichita @ 17:19

Los días pasan, las horas se multiplican, los años se disuelven en la nebulosa del porqué de las ilusiones no realizadas y de las realidades no imaginadas. No se puede entender lo incontrolable e irracional de una comunidad, porque se tornan en racionalidad desplegada por la costumbre y la cultura. Cuando todo parece que no florece, cuando parece que perece, se observa el límite de lo insospechado y no imaginado. Pero el propio límite lleva al centro de la vida a adentrarse en lo íntimo de lo no conocido que yace en el ser humano, en su fuerza inesperada y en los actos que de él provienen por el propio impulso de la vida, por la propia energía que se convierte en vida. De lo inesperado, de la incertidumbre se pueden realizar los mayores sueños y retos que permiten ser libremente uno mismo para el mundo, el universo, el cosmos y el todo. Ser uno mismo antes de que el final llegue y el telón baje…

Anerol Meres_Ser o no ser 

 

Pensamiento positivo 5 mayo, 2013

Archivado en: Tinturas — Cahokia Wichita @ 17:32

Los pensamientos son las ondas más poderosas que existen en el universo y son tan reales que cualquier cosa que puedas ver o sentir con tus sentidos, que todo lo que te rodea… aunque sean intangibles.

paisaje hermoso

 

La mujer pez 11 noviembre, 2011

Archivado en: Tinturas — Cahokia Wichita @ 02:19

Naresi

Atardece sobre las azuladas olas del Atlántico
que rompen sobre los peñascos escarpados
Las gaviotas rasgan con sus alas el celaje
que en clave de sol esboza corcheas
Los pescadores remiendan sus redes y
sus mujeres comparten confidencias
donde la mar y la arena se besan

Oteo la línea aparente
que separa el cielo y la tierra
y cuento hasta tres: 1, 2, 3
para zambullirme en al agua cual sirena
Agallas brotan de mi pescuezo
y escamas de mis piernas
Fuera del agua aleteo

Me sumerjo, emerjo y me alejo
Bordeo la isla
Palpo su costa
Toqueteo sus playas
Adorno mis pechos
con burgados y lapas
Voy en busca de barcos piratas


 

Habla el corazón 28 octubre, 2011

Archivado en: Tinturas — Cahokia Wichita @ 01:49

Escúchame…

Quiero regalarte versos
con perfume de violeta,
de la estrella fugaz
su luminosa estela.

La nube errante
que en el ocaso ondea,
un ejambre de besos
miel y canela.

La fosforescencia noctámbula
de las luciérnagas,
de los mares del sur
la onda azul.

Escúchame…

Mece mis sentimientos
súsurrame una caricia
descubre mis curvas
¡tiéntame!

 

“Sueños”, un cortometraje 29 abril, 2011

Archivado en: Tinturas — Cahokia Wichita @ 17:21

Si el dormir es necesario, más lo es el soñar. Una tercera parte de nuestra existencia transcurre mientras dormimos. De tal modo, que merece prestarle atención a lo onírico. Por ello, quiero compartir con ustedes este cortometraje. ¡Un gran corto con espíritu naranja! Es excelente el resultado de Favio Posca y China Zorrilla. Solo me queda añadir que no se olviden de consultar con la almohada y que los sueños están para cumplirse.

 

Déjame amarte… 13 marzo, 2011

Archivado en: Tinturas — Cahokia Wichita @ 01:03

Abrazo tu recuerdo
que me sabe a silencios y sueños
mientras mis ojos lloran sonrisas
que resbalan por mis manos.

Vivo soñándote
pues tu ausencia me duele y
entretanto mis lágrimas llenan surcos
de pasión extinguidos.

Se detuvo el tiempo para soñar
porque amarte es vivir y
aún cuando eres nostalgia
no creo en este adiós.

Déjame amarte un instante más
para que el fulgor del relámpago
ilumine mi oscuridad.
Déjame amarte…



 

Soneto circular (Rakel Álvarez) 6 marzo, 2011

Archivado en: Tintes — Cahokia Wichita @ 03:12

Besos muertos y lágrimas enjutas.

Su corazón estaba cubierto de palabras calladas que penetraban inconscientes, a veces, por ratos pequeños y oscuros.

Se miró a esa ventana y contempló una imagen lejana. El azar se le había quedado enredado en los gestos y allí estaba ahora, ahogando un no sé qué tan larguísimo y tan denso que apenas la dejaba respirar.

Eran muchos años de dudas. Algo se había quedado en el aire nocturno de aquelllas calles y Larema, pese al tiempo transcurrido, no había sido capaz de hilvanar. Era tan necio hacerlo sola. Tan tonto pretender llegar como única superviviente a la orilla. Tan inútil, además, tan sumamente costoso que decidió rendirse sin antes caminar. Rendirse ante un destino pesado y contundente. Amargamete intolente.

Esa mañana alguien tostó el sol y preparó con blancas manos amantecadas un lento café de sueños. ¿Para qué volver?

Larema suspira y pasa unas manos de ángel sobre los cabellos que cuelgan coquetos. Los recoge con un simple gesto, vuelve la vista al cuarto y decide empeñarse en vivir…

 

 
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