Imagen de Josephine Wall, “Starscape”.
…sueña conmigo…
Un día soñé que soñaba. Era un sueño de color rosa con puntitos celestes y
rayas blancas. En mi sueño olía a frambuesa, a fresas con nata, a limón y
a canela en rama. Todo era de algodón o terso como el terciopelo. Todo se
sentía blando y esponjoso, tibio como agua de la fuente, liviano como
el caer de una flor.
Mi sueño también olía a hierba verde y fresca, a lluvia vespertina, a mar y
a océano. El sueño cambiaba de color de púrpura a lila, de naranja pomelo a
rojo cereza, de oro viejo a purpurina plateada. Sabía a manzana, aguacate
y papaya y por momentos, a fruta pasión, albaricoque y granada.
En mi sueño estabas tú envuelto en suave seda, bordada con buenos augurios
para el hoy y el mañana. Estabas recostado a un lado, como haciéndote ver
pero sin querer molestar.
-¿Y sabes qué hice yo? Me acerqué y te besé, y te abracé y me acurruqué
hasta que te desperté.
-¿Y sabes que hiciste tú? Pues tú…






¡Oh sueño de enamorada!
Vivir enamorada, qué gran fortuna. Gracias.
La magia secreta de nuestra vida – quiero quedarme en este sitio bonito, buscar una cueva pequeña para vivir, dormir bajo las estrellas durante las noches claras, oler el océano y la naturaleza, sentir la lluvia mojando mi piel, bailar a su compás, sentir el ritmo y la fuerza de la vida, disfrutar de la felicidad de este momento y agarrarlo para siempre. Jamás estaré harta de eso. Que este sueño continúe para ti, para mí, para todo el mundo…
Me he quedado sin palabras ¡Qué hermoso y alentador tu comentario!